|
|

Autor:
Anónimo.
Título:
BIEN VENIDOS SEAN.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Nuevo Progreso.
Fecha:
Viernes,
28 de febrero de 1890, p. 1.
Ya tenemos entre
nosotros a la tuna de escolares salmantinos, que hace pocos días en
alegre comparsa tomó rumbos hacia el vecino y hermano reino portugués,
y donde ha permanecido un par de semanas, que si para ellos son de
perpetua recordación, será para todos los españoles fecha nunca
olvidable y eterna.
Nosotros vemos en
este acontecimiento algo más que una simple correría juvenil. Los
expedicionarios salmantinos simbolizan una embajada de amor, un mensaje
de afecto cariñoso y fraternal que nuestra patria mandó a su hermana en
los días de tribulación y de amargura para decirla: «si las
contingencias históricas pusieron entre nosotras valladares y lindes
materiales de separación, mi espíritu no reconoce fronteras. Mi amor,
latente y callado cuando muestras sonrisas de prosperidad, se hace
manifiesto, irresistible y poderoso cuando la desgracia te hace
juguete de sus veleidades. Mis hijos, al abrazarse con los tuyos, llevan
en sus labios y en su corazón la palabra y sentimientos de su patria,
que llora como propios tus reveses y tus contrariedades.»
Todo esto y mucho
más que nosotros no sabemos expresar, hemos visto en la excursión de
los escolares de Salamanca.
Las leyes de la
naturaleza no pueden eludirse jamás, se cumplen necesariamente en todos
los momentos. Por eso los españoles han sentido profunda conmoción en
su alma, corrientes de ira en su corazón, hirvientes olas de venganza
en sus venas ante la inaudita depredadora británica.
Nuestra sangre,
nuestra historia, nuestra lengua, nuestras tumbas, nuestras desgracias,
nuestras hazañas gigantes y gloriosas, nuestras alegrías y todo cuanto
significar podemos con esta breve palabra, España, todo es
también de Portugal. ¿Cómo no han de ser nuestros sus actuales nublados,
las ofensas que ahora lamentan, las protestas que ahora formulan, la
rabia que ahora los ahoga, los ímpetus de venganza que ahora sienten?
¡Bien venidos seáis,
hijos de la patria¡ Vosotros habéis llevado consuelo al triste.
Vosotros habéis interpretado como buenos el sentir general de España.
Vosotros trabéis expresado cuanto bulle y se agita en los corazones
españoles. Vosotros llevasteis el espíritu, los deseos, la fraternidad,
en una palabra, el discurso de amor que pronuncian todos los labios
para con sus hermanos los valientes e hidalgos portugueses, hijos como
vosotros de Iberia, como vosotros honrados y sufridos, como vosotros
capaces de morir cien millones de veces en Numancia, Sagunto y Estepa,
como vosotros... españoles, porque no hay; ni debe haber, ni pueden
existir barreras entre las aurículas de un mismo corazón, el corazón de
la patria, que es una misma para todos, la Península Ibérica.
____
NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
Todos los derechos reservados.
|
|