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Autor:
S. Álvarez.
Título:
CUESTIÓN ESCOLAR.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Lunes, 31 de marzo de 1890, p. 2.
Es casi seguro que una estudiantina portuguesa
procedente de la Academia de Oporto, visitará nuestra ciudad en las
próximas Pascuas. El recibimiento que se merece, siquiera en
equivalencia al que dispensaron a la Tuna, es tan entusiasta, tan
cordial y tan ruidoso, que sino fuera por la ofensa que pudiera inferir a la gratitud y caballerosidad de la población salmantina, la escolar
especialmente, diría que estaba algo por encima de las fuerzas con que
puede contar Salamanca y su Universidad. Pero la cortesía que
caracteriza a los estudiantes, y la justicia que sienten y que adoran en
sus corazones, se unirán en digno conjunto, para rendir homenaje de
sincero cariño y hacer ostensible manifestación de simpatías y adhesión a sus colegas portugueses, que también merecen como ansiosamente lo
piden, consuelo y ayuda en su desgracia nacional y en sus aspiraciones
racionales respectivamente.
Sólo la gratitud, ese sentimiento que tanto
dignifica al hombre, y que es tan indispensable a la persona honrada,
como la honra misma; ese deber tan sagrado, a cuyo incumplimiento la ley
penal no alcanza; (al ingrato no le persigue ni le condenan los
tribunales; por el contrario, de él se huye, a él se le escupe); esa
virtud que hermosea e ilumina con tanto esplendor el alma del ciudadano;
el agradecimiento, por sí solo, bastará para arrancar un esfuerzo
supremo, a los estudiantes salmantinos, que unidos por las fibras más
sensibles de su ser (la amistad, el compañerismo, la justicia, la
delicadeza, la gratitud, etc.), brindarán una acogida sinceramente
cordial y cariñosa, a los que después de vitorear en su país a la
Universidad de Salamanca, representada a sus ojos por la Tuna,
vienen a ofrecerla de cerca y directamente sus respetos.
Debemos también secundarles en su propósito de
estrechar las relaciones entre los dos pueblos, España y Portugal, que
viven separados, pero que debieran vivir unidos, por razones no solo
científicas, sino de conveniencia mutua, de todas conocidas.
No quiero, ni debo, hacerme eco de rumores que se
propalan entre la clase escolar, a que me honro pertenecer, porque las
creo infundadas: las divisiones o disidencias de que se habla, son poco
menos que inconcebibles, ya que no poco pensadas, por lo menos en su
realización. No puede concebirse que almas nobles y generosas,
vivificadas además por el sano fuego de la juventud, se separen y
discrepen cuando se trata de realizar actos, que como éste, nos obligan
como hombres, como españoles, como estudiantes y como salmantinos.
S. ÁLVAREZ.
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NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
Todos los derechos reservados.
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