Autor:
Anónimo.
Título:
DE LA VISITA DE LOS PORTUGUESES.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Lábaro.
Fecha:
Jueves, 30 de abril de 1908,
p. 2.
Desde hace algunos días llegaron hasta nosotros
noticias de actos ejecutados por estudiantes portugueses, durante su
estancia en Salamanca, que nada decían en pro de su decoro. Al
principio acogimos con duda la especie, pero pronto nos cercioramos
de su certeza, no dándolo a la publicidad por consideraciones
naturales de delicadeza.
Pero hoy, que lo
sucedido se ha hecho ya público, hemos aquí también de contarlo.
La visita de los
portugueses a Salamanca, fue nada escolar; la Universidad apenas si
fue visitada. Y aunque en la Tuna venían una docena de
jóvenes bien educados, pertenecientes algunos a linajudas familias,
y a los cuales hay que salvar de los abusos que se realizaron, los
restantes debían ser gente sin trato y mal educada.
Nosotros lamentamos
y censuramos lo ocurrido, y al hacerlo, salvamos a aquellos que se
portaron como gentes educadas y que tuvieron más que finezas y
galanterías para las señoritas salmantinas y cumplimientos para las
autoridades.
En el hotel
Castilla, donde han estado hospedados, los abusos cometidos han sido
inauditos. Sin contar los objetos y comestibles que algunos
aprovechados intentaban apropiarse, han quedado adeudando a la
dueña del hotel el importe del día último que en ésta estuvieron,
cuenta que asciende a 230 pesetas, y de cuyo abono han respondido en
recibo el presidente de la Tuna y el vicecónsul de Portugal
D. Julián Maldonado.
Idéntico pago
querían dar al cochero que los condujo a la estación, pero no
tuvieron otro remedio que pagar el importe de los asientos ante la
negativa del cochero a entregarles las maletas.
Por si no fueran
bastante estos abusos, han cometido otro mucho menos tolerable y del
que han salido impunes gracias a encubrir su acción, aprovechando
nuestro desconocimiento del idioma. Es el hecho de haber repartido
unas tarjetas en que además del nombre de algunos tunos
aparecían ciertas palabras tan groseras y soeces, que se necesita el
descaro más inusitado para atreverse, no ya a escribirlas, sino
pronunciarlas; la burla que este hecho lleva consigo lo hace aún más
repugnante que el cinismo con que fue cometido.
Otra comparsa
embozada con el título de Estudiantina, dio este mismo año en
Pamplona muestras análogas de salvajismo que ha repetido en nuestra
ciudad la comparsa portuguesa; y tales hechos se repiten con
frecuencia; el prestigio de la clase escolar, ajena a ellos, va a
quedar por tierra; los estudiantes deben ser los primeros en
prevenirse aleccionados con lo sucedido para casos venideros.