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Hemeroteca Virtual - Museo Internacional del Estudiante

Autor:              José Sánchez Rojas.

Título:            CRÓNICAS DE SÁNCHEZ ROJAS.
                       EL PRIMER PASACALLE.

Publicación:   Museo Internacional del Estudiante, 2009.

Ver. original:  El Adelanto.

Fecha:            Domingo, 6 de diciembre de 1925, p. 5.

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            Estos excelentes muchachos que componen la Tuna Escolar Salmantina me han hecho el honor de invitarme a escuchar sus primeros conciertos. La habitación en que ensayan mis amigos, los escolares, no puede ser más castizamente estudiantil; parece una sucursal de la Casa de la Troya. En una alcoba, no muy amplia, ruedan los puños y los cuellos sobre las camas; un frasco de agua, con la etiqueta inquietante de «uso externo», preside, sobre una mesa, unos vasucos; maletas y baúles se apelotonan sobre los rincones de la habitación. El que no encuentra asiento, se acomoda sobre los lechos apabullados o democráticamente, a la moruna usanza, sobre el suelo. Un vaho azulenco de tabaco lanza sus espirales en la alcoba, haciendo la atmósfera irrespirable.

            El primer pasacalle va a empezar. Un pequeño, del Instituto, que ya fuma y tiene novia, rasguea su guitarra primorosamente; los violines inician sus suspirillos, leves, como los idilios de los tunos; las bandurrias preludian sus sonidos claros y metálicos. ¡El primer pasacalle! Ya está... El maestro lleva el compás con ambas manos; los violines dicen sus esperanzas y sus amores; los tunos, muy serios, lanzan al aire sus notas alegres y juveniles... ¡El primer pasacalle! Allá, en Carnavales, después de la Candelaria, este pasacalle, ensayado, demasiadamente ensayado tal vez,  será escuchado anhelosamente por unas muchachas, que bordarán sus cintas para estos estudiantes. Florecerán los idilios de invierno en mi ciudad, para ser deshechos en Junio, los días trágicos de fin de curso  y de la prueba de exámenes. Y este pasacalle tendrá el perfume de una declaración amorosa y en muchos dejará el sabor amargo de unos amores que interrumpió la fatalidad.

            Con este pasacalle, los tunos de Salamanca, este pequeño de ojos inteligentes y pillos que rasguea su guitarra, aquel moreno serio y melancólico que tañe su bandurria, este mocito de ojos azules y soñadores, que coge con fervor el arco de su violín, entrarán en las ciudades de Castilla, de Galicia, ufanos y orgullosos, codiciados por los ojos - negros o castaños - de unas mujeres que sueñan con los ojos abiertos en el balcón. Son los estudiantes de Salamanca que pasan... ¿Dónde está don Félix de Montemar? ¿Quién será el Calixto, de entre los tunos, que encuentre la muerte cuando persigue una cabellera rubia y unos ojos verdes? ¿Quién dará a España el recio temple del espíritu de los Unamuno, de los Dorado, de los González de la Calle, de los maestros que hogaño llenan de esplendor las sombras, un poco densas, de su gloriosa escuela?

            Este primer pasacalle de los escolares me ha puesto un poco melancólico y un poco triste. Los años pasan para no volver. Cuando nosotros los oíamos, Unamuno era un hombre que no tenía canas. En su juventud plena estaban los profesores que empiezan a jubilarse hoy. Éramos niños los que hoy tenemos el triste privilegio de ser hombres. También nosotros recogíamos las miradas de los balcones y en nuestra boca florecía un perpetuo madrigal. Y las matronas y las mamás de hoy, eran las muchachas lozanas y frescas de entonces, las presidentas de las tunas y las que bordaban las cintas de aquellos sueños y de aquellas esperanzas.

            ¡El primer pasacalle! Amigo Julio: ¡qué diferentemente suena en nuestros oídos! Y eso que nosotros también seguimos con nuestra muchachez, con nuestro candor, con nuestro entusiasmo de siempre, y eso que todavía - ¡todavía! -  continuamos oyendo el canto del ruiseñor en la alborada, en espera de la mañana radiante y azul, que no llega nunca, nunca...

José Sánchez Rojas.

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NOTA: Artículo procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma. Todos los derechos reservados.
 

 
       
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