Autor:
Anónimo.
Título: LA TUNA ESCOLAR SALMANTINA EN BÉJAR.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
La Gaceta Regional.
Fecha:
Miércoles, 18 de febrero de 1925,
p. 6.
A las ocho de la
mañana, llegó a esta ciudad la Tuna escolar salmantina.
A esperarles a la
estación bajaron (a pesar de lo desapacible del tiempo), una
comisión del Ayuntamiento, alumnos de la escuela industrial y la
banda municipal.
Después de los
saludos de rúbrica, hicieran la ascensión a la población, entrando
en ésta a los acordes de un pasodoble.
Con estos
simpáticos estudiantes, vuelve a nosotros la alegría, algo alejada
en estos momentos de preocupaciones y ansiedades.
Su aire marcial, la
alegría que se refleja en sus semblantes; las alegres notas que van
derramando a su paso, el ansia que todos sentimos por desprendernos
de nuestra pesadumbre, emocionan tanto nuestro ser, que ansiosos les
seguimos, les aplaudimos y entusiasmados les vitoreamos.
Bien venidos seáis,
simpáticos jóvenes, y tened la seguridad que, a pesar de todos los
pesares que sentimos, nuestro noble afán de ser caballerosos y
hospitalarios se os manifestará como si nada en nosotros existiera.
Que vuestra simpatía y buen humor reinen en Béjar, siquiera los días
en que juntos convivamos. ¡Viva la Tuna Salmantina!
Pronto la actividad
de los tunos se pone de manifiesto.
Son designadas
presidentas de la Tuna las señoritas María Teresa Gil, Juana Muñoz y
Margarita Iglesias y Redondo.
Visitan al
excelentísimo Ayuntamiento y la Escuela Industrial. En ésta son
obsequiados espléndidamente con dulces y licores. Las alumnas de las
clases de dibujo son las encargadas de ello. Muy atentos los
estudiantes tunos, corresponden a esta galantería, haciendo elogios
de las simpáticas bejaranas.
Después visitan al
delegado gubernativo, que también los obsequió espléndidamente.
Por la tarde,
acuden a la casa de los señores de Cid, donde se hallan reunidas las
presidentas de la Tuna y todas las chicas «bien» de Béjar. Allí
disfrutan a lo grande y hay derroche de atenciones.
A las seis y media
está anunciado un concierto, por la Tuna, en el teatro Cervantes.
La concurrencia es
numerosa. Palcos y plateas están totalmente ocupados. Galerías,
general y centros igual. Butacas, casi todas. Es decir: una
buenísima entrada.
Da comienzo el
espectáculo, y al elevarse el telón, resuenan aplausos
entremezclados con vítores y aclamaciones. En el escenario aparecen
la Tuna Escolar, con su presidente a la cabeza, el director de la
Escuela Industrial y el señor Domínguez Díaz, alumno de esta
Escuela.
Hecho el silencio,
don Joaquín de No, dice:
«Señoras y señores:
Me he visto sorprendido con el encargo que esta misma mañana me han
hecho estos simpáticos escolares salmantinos, de hacer su
presentación ante vosotros. Obligado a tal honor y teniendo en
cuenta que en la velada que hace unos dios dieron en Salamanca,
desempeñó cumplidamente parecido cometido un preclaro catedrático de
la Universidad, don Emilio Alarcos, acepté esta misión, que
procuraré llenar el más breve modo que mi falta de condiciones lo
permita.
Lo que es la Tuna
ya lo habréis apreciado al marchar gallardamente por nuestras
calles, cuando hicieron su entrada en la ciudad; lo apreciaréis
mejor dentro de unos momentos, que pondrán de manifiesto lo que son
y lo que valen.
Bien venidos sean a
esta ciudad primogénita de la capital y que lleven gratos recuerdos
de permanencia entre nosotros.
Lo primero que han
hecho ha sido rendir su admiración a la belleza de las bejaranas,
señalando, para representarlas, en la imposibilidad de hacerlo una
por una, a las distinguidas señoritas que hoy presiden esta fiesta.
Yo quiero ver, al
conocer los sitios que en su excursión artística van a visitar, que
desean reafirmar su fé católica, su valor audaz, el cultivo de su
inteligencia y las virtudes características del estudiante:
independencia, nobleza, hidalguía y altruismo, y si queréis
convenceros, acompañadle mentalmente. Salen de Salamanca, guardadora
de los restos de San Juan de Sahagún y Fray Luis de León e
impregnada de las doctrinas de la Virgen castellana Teresa de Jesús,
doctora del claustro del «Alma Mater»; allí, igualmente, puede
decirse que Colón se decidió a realizar su primer viaje, animado por
los sabios consejos de los doctores y Dominicos; vienen a Béjar, en
la que la independencia es el carácter distintivo de sus habitantes;
marcharán a Extremadura, cuna de expertos navegantes, y en Mérida,
tendrán ocasión de estudiar la civilización romana; pasarán, por fin
a Portugal, tierra del nauta audaz Vasco de Gama, terminando con la
visita a Coimbra, célebre Universidad y que con todo cariño
conserva, en un famoso convento, el cuerpo de la reina Santa y donde
admirarán los famosos arribes del Modego y los jardines de la
desgracia de Inés de Castro, tan admirablemente cantada por Camoens
en su inmortal poema «As Luisiadas».
Sed mensajeros del
saludo de este noble pueblo, a los que recorreréis derrochando el
arte y la alegría.
Para terminar, he
de pediros una pequeña merced, que estoy seguro me otorgaréis,
contando con el beneplácito de las autoridades pertinentes.
Que si mañana
permanecéis entre nosotros, acudáis a la hora de la comida de los
niños en la cantina escolar y las alegréis el espíritu con los ecos
sonoros de vuestras serenatas y canciones.
Grandes aplausos
acogen las últimas palabras del docto director de nuestra Escuela
industrial.
Don Valentín
Domínguez Díaz, estudiante de esta Escuela, lee unas bonitas
cuartillas de salutación a los escolares salmantinos:
Bien venidos seáis,
jóvenes que formáis la Tuna Escolar - les dice. Bien venidos,
estudiantes de la gloriosa Universidad salmantina, en cuyas aulas
explicó sus sabias lecciones el venerable Fray Luis de León; donde
se formaron la Partida y las Tablas Astronómicas del Rey Sabio; la
que enseñó a los Nebrijas, Arias de Montano, Hurtado de Mendoza,
Melchor Cano, Menéndez Valdés, Jovellanos y tantos más ilustres
españoles.
Bien venidos seáis,
queridos camaradas, que en pasadas noches habéis vagado por las
calles y callejuelas salmantinas con vuestros instrumentos
musicales, de los que arrancabais armoniosas cadencias, que hacían
recordar encantadoras historias de rubias princesas y galanes
paladines y a aquel personaje de Félix de Montemar, sombra del
estudiante del pasado tiempo, el que tan magistralmente cantó
Espronceda.
Agradece la
deferencia que han tenido los escolares salmantinos al visitar
nuestra ciudad, rogándoles que cuando regresen de su excursión a la
histórica Salamanca, recuerden que aquí quedan otros estudiantes
dispuestos a ayudarlos en cualquier circunstancia y momento.
Termina pidiendo
evoquen a las dignas presidentas y a todas las bejaranas, que, como
veis, han prestado su valioso concurso a esta fiesta de juventud y
alegría.
Su trabajo es
aplaudido con entusiasmo.
El presidente de la
Tuna, da las gracias por el recibimiento que Béjar los ha hecho y
muy especialmente a las lindísimas y simpáticas bejaranas. A éstas
les prodiga una de piropos que no tiene fin, demostrando con la
sinceridad con que los lanza, que quedan prendados los estudiantes
de nuestras bellezas femeninas.
A continuación es
ejecutado el programa anunciado.
Todo él constituye
un verdadero triunfo para los escolares. La animación y entusiasmo
en la sala no es para descrita, pudiendo asegurarse que todos
pasamos una noche feliz.
Terminado el
concierto, no se rinden los escolares sin reponer las fuerzas y
acuden al Casino Bejarano, donde se presentan como si empezaran.
Ejecutan unos números de su bonito repertorio y se organiza un
animado baile, que no sé cuándo terminaría.
El programa para
mañana es visitar la casa de don Felipe Gómez Moñibas, la de don
Mateo Rodríguez, Casino de Béjar y Casino Obrero.
Como ve nuestra
madre Salamanca, sus escolares viven, triunfan y se di-vierten.
¡Dichosa edad!
EL CORRESPONSAL.
Béjar, 17 de
Febrero de 1925.