Autor:
Fidel Monedero.
Título: LA TUNA ESCOLAR SALMANTINA EN BURGOS.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Jueves, 11 de febrero de 1926,
p. 8.
NUEVAS RECEPCIONES
Antes de salir los
tunos para Vitoria, han tenido lugar varios actos que quiero reseñar
por su importancia.
En las oficinas del
ferrocarril Santander-Mediterráneo, fueron recibidos y obsequiados
con esplendidez.
En la Diputación
tuvo lugar un cordialísimo recibimiento. El presidente de esta
corporación, don José de la Torre y Villar, rodeado de todos los
diputados, saludó a la Tuna, afirmando que se honraba siendo un
antiguo estudiante de Salamanca. Saludó, en párrafos elocuentes, los
días de la Universidad. Recibió una ovación.
El señor Sánchez
Rojas, en un discurso magnífico, lleno de ingenio, correspondió al
saludo, cantando la historia de Burgos, siendo aplaudidísimo.
EL LUNCH EN EL
SALÓN
Imponente estaba el
aristocrático casino al penetrar la Tuna tocando un pasodoble. No se
podía dar un paso en él. La aristocracia de Burgos se había dado
cita en este círculo, uno de los más elegantes y amplios de España.
Todas las señoritas de la localidad, el elemento militar, el
académico, todo él, sin excepción, se encontraba en los salones.
Se celebró a
continuación un lunch en honor de la Tuna. En la mesa presidencial
se sentaron las señoritas de Plaza, Barbadillo, Pérez Herce y
Casado, que estaban bellísimas; el capitán general, alcalde,
gobernador civil y militar, el presidente de la sociedad, el señor
Sánchez Rojas, el presidente de la Tuna, señor S. García, y el
abanderado, señor Arrojo.
El comedor ofrecía
un aspecto imponente. A ruegos reiteradísimos de los comensales, el
señor Sánchez Rojas dijo, con tono familiar e íntimo, una bellísima
y amenísima «causerie», que deleitó a los oyentes: «Protesto –
comenzó diciendo – de que se me haga hablar. Me place más estar en
silencio, aquí, al lado de María Teresa, mirándome en sus ojos
retrecheros y claros. Sois poco piadosos conmigo. Pero hablaré ya
que os empeñáis en ello.
Desde que salí de
Salamanca soy cuarenta y ocho horas más viejo, pero mi corazón se ha
remozado lo menos veinte años. Viviendo con estos chicos, he llegado
a hacerme uno de ellos.
Cuenta a
continuación graciosísimas anécdotas, que son muy celebradas, de las
muchas veces que ha estado en Burgos, de las bellezas locales que
dejó, de sus recuerdos de las Huelgas y de la Cartuja y de sus
visitas diarias a la Magdalena de la Catedral, en la capilla de los
condestables.
Termina,
dirigiéndose a las madrinas, con un párrafo íntimo, lleno de poesía
y de delicadeza. «Las hojas – dice – canta el poeta indio Togora,
que cuando aman se hacen flores. Cuando las flores adoran – añade –
se truecan en frutos. Las flores que yo envié a Burgos,
fructificaron ya. Cuando deis vosotras el fruto, niñas burgalesas,
recordad que un tuno viejo, que amó mucho y supo de los desengaños,
tembló mucho en ese momento y creed que entonces su espíritu estará
en comunicación con el vuestro. Recíprocamente, vosotras y yo nos
hemos entendido y nos hemos estimado. El madrigal mío mejor, ha sido
el del silencio, como vuestra piedad suprema ha sido el de no
recordarme que yo, acaso, no puedo ya fructificar por viejo, por
maldito o por estéril».
Resonó una ovación
imponente al concluir el señor Sánchez Rojas su brindis, lleno de
gracia y de melancolía.
EN LA UNION
Después de comer, a
las diez de la noche, los tunos fueron obsequiados con otro baile de
gala en el casino La Unión. En él fueron obsequiadísimos y
agasajadísimos. En La Unión permanecieron bailando los tunos hasta
las primeras horas de la madrugada con bellísimas y elegantes
señoritas.
RECEPCION EN EL
AYUNTAMIENTO
En el Ayuntamiento
fueron recibidos a continuación por el alcalde, señor Amézaga y por
todos los miembros del Consistorio. No se cambiaron discursos. Los
tunos tocaron algunas piezas de su repertorio y se pasó un rato
delicioso, visitando todas las dependencias del Municipio.
En el Instituto y
en ambas Normales fueron también obsequiados y vitoreados los tunos
de Salamanca.
UNA CENA Y UN
BRINDIS
Después, en el
casino, las presidentas, bellísimas, de los tunos, María Teresa
Plaza, Elenita Casado, Mary Barbadillo y Amparito Pérez Herce,
obsequiaron a los tunos y al señor Sánchez Rojas con una cena íntima
en los salones del Salón del Recreo. Con las autoridades se sentaron
a la mesa, con las señoras de Plaza y de Casado, las presidentas, y
las señoritas Amparo Gimes, Anita Corazo, Julita y Esperanza Casado,
Felipa Lapuente, Carmen Montero, Mercedes Cenzano, María Chorima,
Lucy Pérez Herce, Julia Bermejo, Natividad Páramo, María de las
Morenas, Lolita Cenzano, Anita Villa y Dolores Orejón. Los tunos se
sentaron junto a ellas.
La cena fue
deliciosa y selectísima.
No hubo brindis.
Pero las señoritas burgalesas hicieron brindar al señor Sánchez
Rojas, que pronunció una felicísima oración que mando aparte y que
otro día publicaremos.
LA DESPEDIDA
A las diez y media
de la mañana de hoy, miércoles, han salido los tunos para Vitoria,
donde se les prepara un entusiasta recibimiento. Los andenes de la
estación están invadidos de personalidades, comisiones y público que
constantemente vitorea a Salamanca, a la Universidad y a sus
estudiantes. Los tunos se despidieron con vivas a Burgos.
El señor Sánchez
Rojas habrá salido antes en el expreso de las cinco de la madrugada
con dirección a Vitoria.
¡Que les vaya bien
a los tunos! Burgos no olvidará nunca los días de solaz que han
pasado en ella.
Que les haya sido
grata su estancia en nuestra ciudad, es el deseo más fervoroso de
Fidel Monedero.
Burgos, 10-2-25