Autor:
Florencio Amador.
Título:
LA TUNA SALMANTINA EN OPORTO.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Lábaro.
Fecha:
Lunes, 18 de febrero de 1907,
p. 1.
No tengo palabras suficientes para poder
describir nuestro viaje a la preciosa ciudad bañada por el Duero, a
Oporto; centro comercial, embellecido con suntuosos edificios y
adornado con sus bellezas mujeriles: me limitaré, por lo tanto, a
narrar sencillamente nuestra expedición.
Con la alegría
propia de la juventud, y agrandada por el entusiasmo que despierta
visitar un país extranjero, salimos de Salamanca, deslizándose el
tren por la ancha vía, que rápidamente nos alejaba de la antigua
ciudad del Tormes, para llegar, después de algunas horas, a la
hermosa capital lusitana.
Al pasar el puente
internacional, algunos de los tunos daban entusiastas vivas a
España y Portugal, los cuales eran contestados con el mismo
entusiasmo por los demás.
En cuanto pisamos
tierra portuguesa, en todas las estaciones del tránsito despertaba
nuestra presencia el más vivo interés, las aclamaciones se sucedían
y aumentaban a medida que nos acercábamos al punto de nuestra
llegada. Es necesario anotar que en las estaciones de Regua y
Champaná es donde las aclamaciones fueron más prolongadas y más
entusiastas, debido al mayor número de espectadores.
En las estaciones
más próximas a Oporto empezaron a subir a nuestro comboio
comisiones de las academias de Oporto, manifestándonos su
satisfacción y anunciándonos el entusiasta recibimiento de que
seríamos objeto.
En efecto; no hay
pluma que pueda escribir el grandioso recibimiento que nos hizo este
pueblo; tres bandas de música nos esperaban en las estación; la
gente, que se apiñaba de tal manera, que creíamos ser ahogados por
la muchedumbre.
Por la rua de San
Antonio, hasta la plaza da Batalha, éramos saludados por las damas,
que desde los balcones nos arrojaban preciosas flores, agitando los
pañuelos. En el Club de los Fenianos éramos esperados con infinidad
de baloes venecianos de los colores nacionales. Llegados al
hotel en que nos hospedamos, habló nuestro presidente al pueblo, que
llenaba la plaza da Batalha, terminando con algunos vivas, que
fueron contestados con delirio.
Al siguiente día de
nuestra llegada recibimos las visitas de las academias y
corporaciones escolares de Oporto, devolviéndolas en los días
sucesivos. Por la noche tuvimos el primer concierto en el teatro de
Aquia D’ouro, que resultó brillante, desbordándose el entusiasmo
después del primer acto, regalándonos dos magníficas coronas con
estas inscripciones: “El conde de Lumbrales a la Tuna Escolar
Salmantina, 8 de Febrero de 1907”; y la otra del Club de los
Fenianos con análoga inscripción.
La velada que en
nuestro honor se dio en la Academia de Bellas Artes, el concierto
que mezclado con la gran ópera Tannhausser tuvimos en el Real
teatro de San Joao, la matineé en el Gran Palacio Admirable, al cual
asistieron 5.000 personas, resultaron brillantes, no sólo por la
interpretación de las obras musicales, sino por el entusiasmo con
que fue acogida la Tuna en todas partes.
Por el mal estado
del tiempo no hubo cortejo carnavalesco el domingo, pero el martes
pudo salir, resultando brillantísimo, tanto por las lujosas
carrozas, cuanto por los vistosos trajes. Se componía el cortejo de
más de 60 carrozas, que en perfecto orden se mezclaban entre 200
jinetes, con lucidos trajes de guerreros antiguos, yendo también
diez bandas de música que amenizaban la carrera.
Para la Tuna
salmantina estaban destinas tres carrozas, que fueron ocupadas por
los tunos, librándose una verdadera batalla de serpentinas y
flores entre éstos y los demás que ocupaban los balcones.
Grato recuerdo
conservaremos siempre de nuestra estancia en Oporto, y nunca se
borrará de nosotros el entusiasmo y agasajos de que fuimos objeto en
esta hermosa ciudad de nuestro vecino reino, quedando en nuestros
corazones el agradecimiento tan sincero y espontáneo, que
constantemente conservaremos.
FLORENCIO AMADOR.
Salamanca 15 de
Febrero de 1907