Autor:
Anónimo.
Título:
NOTAS ESCOLARES.
LA TUNA DE LISBOA EN SALAMANCA.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Lunes, 12 de abril de 1909,
pp. 2 y 3.
La llegada.
Como ya dijimos en nuestro número del sábado, el
viernes llegó a Salamanca, de riguroso incógnito, debido a la
solemnidad del día, la Tuna académica de Lisboa, siendo recibidos en
la estación por algunos escolares salmantinos.
Los tunos lusitanos se trasladaron seguidamente
al hotel Castilla, renunciando por aquella noche, a hacer su
aparición en la ciudad.
Los tunos.
He aquí los nombres de los escolares lisbonenses
que componen la Tuna:
José Bento Alves, Joaquín Simoes, José Arede
Soveral, José Urbano de Castro, Duarte Silva, Emilio de Carvalho, Sá
Sereira, Annibal Correia, Cabzal (Fernando), Chichorro, Carlos
Aguiar, Pedro dos Santos Brandao, Cordeiro, Salgueiro, Marcos Pinto,
Amadeu Falcao, Bizarro, Marqués de Silva, Ramos, Fonseca, Alves
Carlos, Joaquín Serú Ferenas, Paula Rosa, José Ferenas, Julio P. da
Costa, Goncalves (Lunetas), Virgilio Costa, Alvaro Barreto, Lemos,
Silva Pereira, Azevedo, García, Assampcao, Indias, Eugenio Roseira,
Alves Coelho, doctor Domingos Ribeiro, doctor Vasconcellos e Sá,
Arnaldo Costa, Bernardo de Figueiredo, Jorge d’Oliveira, Humberto
Ribeiro, R. Azevedo, L. Gomes, Collares Correira (da Framo), Adriano
Costa, E. Santana, Mineiro (doctor), Duarte Ferreira, Valentín
Lourenco, Botelho-aggsegado, A. Silva.
Visitas y
obsequios.
La primera vista que los lusos hicieron en la
mañana del sábado fué al Ayuntamiento, donde fueron recibidos por el
alcalde y por los concejales señores Angoso, Millán, García Polo,
Sanz, Ruiz y el secretario señor Girón.
El escolar salmantino señor Reymundo, hizo la
presentación de los compañeros portugueses en breves y elocuentes
frases, y el señor Mirat dio la bien venida a la Tuna, hablando
después el señor Millán, en castellano, dirigiéndose a los
estudiantes salmantinos, y en portugués dirigiéndose a los
forasteros, y pronunciando un elocuente y efusivo discurso de bien
venida.
Fue muy aplaudido.
A continuación los estudiantes portugueses
Collares, Correia y Carvalho, hablaron también, expresándose en
términos muy elocuentes y de afecto para España y para Salamanca.
Muchos vivas atronaron el espacio.
La Tuna ejecutó después el himno portugués y la
marcha real española.
Los tunos fueron obsequiados con pastas, vinos y
cigarros y despidiéronse del Ayuntamiento para visitar al vice
consulado portugués.
En casa de Maldonado (don J.), fueron recibidos
por éste con gran agasajo y cambiáronse saludos, siendo obsequiados
los escolares como lo habían sido en la Casa Consistorial.
Por la tarde, los tunos visitaron al señor
Obispo, y después al cuartel de Albuera, donde fueron recibidos por
la oficialidad y obsequiados espléndidamente.
Y por la noche se celebró
El concierto.
Los estudiantes portugueses, que en tan mala
ocasión arribaron a Salamanca, la cual hubiera correspondido a su
visita con la hidalguía y el entusiasmo que tiene siempre para los
escolares de la nación vecina, si hubieran retrasado unos días su
excursión, celebraron el sábado, casi sin previo anuncio, el
concierto que según nuestras noticias debía haberse celebrado
anoche.
Ello fue causa de que el teatro no estuviera
rebosante según costumbre, pues sabido es que a las fiestas
estudiantiles asiste toda Salamanca, mucho más si estas fiestas las
organizan los escolares lusitanos.
Al alzarse el telón aparecieron confundidas en el
escenario las tunas lisbonense y salmantina, que fueron recibidas
con vivas y palmas.
Amabas ejecutaron los himnos nacionales que el
público escuchó en pie.
El público era selecto y distinguido.
El patio y las localidades de preferencia lucían
rebosantes hermosuras, que los tunos lusitanos admiraron y
ensalzaron con su peculiar galantería.
Presentación y
saludo.
A terminar los acordes del himno portugués, se
adelantó al proscenio, vistiéndose el traje clásico de los
estudiantes salmantinos, el presidente de la Tuna Escolar y alumno
de la Facultad de Ciencias, don Benito M. Valencia, que hizo un
breve y galano discurso de presentación.
En sus párrafos habló del cariño y de la
fraternidad que en Salamanca se dedica a los estudiantes
portugueses, diciendo que consagración de esos amores y de esa
íntima simpatía será el próximo certamen literario
hispano-portugués, que ha de celebrarse en nuestra capital y en el
cual han de fundirse fraternalmente la literatura la belleza y el
arte de ambas naciones.
Agradeció esta visita con que sus colegas
lisbonenses nos honraban y correspondían a la de la Tuna escolar
salmantina, deseando firmemente que así como muchos de sus
compañeros dejaron por allá una estela amorosa de grato recuerdo,
los portugueses dejen por aquí bellos amores. Si esto consiguen no
habrán perdido el viaje.
Nuestro querido amigo oyó abundantes palmas en
diferentes ocasiones y al finalizar su discurso, en el cual no hubo,
cosa rara e inexplicable, frases de amoroso rendimiento ni de
galante admiración para las bellas que seguramente esperaban algunas
flores lindísimas y algunas estrofas de madrigalesca donosura.
Pero... no estábamos en Béjar, ciudad para la que
hubo más frases de gratitud.
Ambas Tunas tocaron magistralmente el precioso
pasodoble Caridad, que compuso Eloy Andrés, para la Tuna
salmantina y que tanto ha gustado en cuantos puntos se dejaron oir
los primores de sus bellas armonías.
El señor Ribeiro agradeció el cariño con que se
les trataba, lamentado no poder hablar a todo el pueblo salmantino
que no había tenido la atención de concurrir a su sarao.
Habló poética y elocuentemente a los muchachos,
haciendo preciosas imágenes en párrafos briosos y sencillos, que
fueron objeto de una gran ovación.
Los fados.
En la primera parte, la Tuna ejecutó
admirablemente una bellísima rapsodia de fados, que gustó mucho y
fue unánimemente aplaudida, como también un potpourrit de varias
obras conocidas, zarzuelas clásicas y óperas modernas.
Con muchísima gracia el estudiante don Arnaldo
Costa, recitó una comparación de la mujer y la música, muy ingeniosa
y varias poesías de cierto sabor pícaro y chispeante.
Hubo un intermedio en que, a telón corrido,
ejecutaron a la guitarra los señores Ramos, Cabral y Goveral, unos
preciosos fados, que el público aplaudió con gran placer.
A petición de algunos concurrentes tocaron el
famoso fado Siró, que es actualmente en Lisboa la canción más
moderna y más popular.
Las bodas del
Drasileño.
Son un apropósito de varios individuos de la Tuna
en que se dan a conocer todos los bailes típicos y varias canciones
populares.
La escena es muy movida y el rato se pasa muy
agradablemente.
Unos cuantos estudiantes salieron disfrazados de
aldeanas portuguesas y vimos algunas tan guapas que podían
subplantar fácilmente a una bella lusitana de esas que llevan tras
sus ojos dulces y poéticos nuestro corazón hecho torrentes de pasión
amorosa.
Tercera parte.
En la tercera parte vimos también un potpurrit de
muy buen gusto en que había plosados motivos de La Verbena de la
Paloma y de la Marcha Real y, otra rapsodia de fados
igualmente hecha y de irreprochable gusto.
El pasodoble titulado El Salmantino, de W.
Pinto, es muy bonito y agradó mucho, lo mismo que la jota final.
Al bajarse el telón se oyeron varios vivas,
dichos con cariño y efusión.
El día de ayer.
Por la mañana los tunos fueron a la Diputación,
donde fueron cortésmente recibidos y espléndidamente obsequiados.
En el Casino de
Salamanca.
A las diez y cuarto llegaron al Casino de
Salamanca los estudiantes portugueses, acompañados de los
salmantinos.
Entraron en el patio al compás de un airoso
pasodoble y precedido de su bandera, a la que acompañaban la de la
Tuna salmantina y las cuatro de las Facultades.
El presidente del Casino, don Timoteo Muñoz Orea,
recibió afabilísimamente a los tunos portugueses que les fueron
presentados por el distinguido alumno de la facultad de Medicina,
don Santiago García.
La entrada en el Casino fue entusiástica, los
vivas continuados y estruendosos siendo correspondidos los hurras a
España y Salamanca con vivas a Portugal y Lisboa.
Los acordes de la Marcha Real y del himno
portugués fueron recibidos con sendas ovaciones.
Los tunos ejecutaron en el patio varias piezas de
su repertorio, que fueron muy aplaudidas.
Obsequios y
discursos.
Los portugueses, acompañados de la Comisión
salmantina, pasaron a un reservado, donde fueron obsequiados con
pastas copas y habanos por los señores Orea, Núñez (don F.) y
Hernández León (don H.).
El doctor en Medicina, señor Ribeiro Caldeiro,
alzó su copa para agradecer la gentilísima deferencia con que les
honraba el Casino y hacer votos por la fraternidad ibérica, dentro
de la comunión mundial.
Terminó su bonita oración, que se desarrolló
entre los asentimientos de sus colegas, con un viva a Salamanca y
unos hurras estrepitosos a la dirección del Casino.
El señor Muñoz Orea hizo presente el
reconocimiento del mismo por la honra que con su visita le
dispensaban los estudiantes portugueses, los cuales son ya algo
indispensable en Salamanca, en esta población que es de todas las
extranjeras la que más predilección y más afecto siente hacia el
pueblo portugués, hacia sus grandes hombres, hacia su juventud
esperanza de aquella nación que siempre fue como hermana de la
nuestra, tanto en el infortunio como en la gloria.
Salamanca fue, dijo el señor Orea en la época de
la revolución, la capital donde la junta republicana tomó como
primer acuerdo de la validez para toda la provincia de los títulos
académicos extendidos en la Universidad de Coimbra. Grandes
aplausos. Se oyen varios vivas al señor Orea.
En nombre de los escolares salmantinos habló el
señor Valencia, agradeciendo la cooperación que les presta el Casino
de Salamanca, siempre que precisan obsequiar a los estudiantes
portugueses que les honran con sus frecuentes visitas.
Hizo unos párrafos muy fogosos y precisos,
aludiendo a lo dicho por el señor Orea y por el señor Caldeiro, y
habló de la juventud que siente ansias de redención, pidiendo piedad
para los viejos encanecidos en la lucha por el ideal y en el trabajo
diario de la clase, desde cuya tribuna legaron a las generaciones
modernas el tesoro de su labor y de su talento. (Grandes aplausos).
Después en párrafos sucesivos de gran entonación
oratoria y de suprema afabilidad, habló de la fraternidad ibérica y
del amor universal, resultado todos los periodos tan exactos y tan
justos que a todos seguía una nutrida salva de aplausos.
Y terminó con unas frases cuajadas de poesía y
dedicadas a las bellas que habían concurrido a la fiesta.
Las palmas y las felicitaciones duraron largo
rato.
El baile.
Esta fue sin duda alguna, la parte más
interesante de la noche.
En el salón verde, donde se celebró el baile el
baile por estar en reforma el patio, no se podía entrar. El gentío
era inmenso.
Las bellas muchachas que componen el núcleo de la
sociedad salmantina, todas muy bonitas, muy elegantes y de gusto
exquisito, acudieron a la fiesta, que resultó sin duda alguna una de
las más esplendentes de cuantos ha celebrado esta elegante Sociedad.
Con tiempo y con espacio podría relatarse lo más
saliente de la noche, aunque en tres horas largas de baile, con una
infinidad de muchachas preciosas, ¡cuántos episodios no ocurrirían
dignos de una novela picaresca o sentimental!
De madrigales no hablemos. Había muchos novios en
su propia salsa, y conste que no quiero llamarlos calamares, porque
la saliva de aquéllos es el almíbar.
Para el cronista la noche discurrió deliciosa,
pues aunque no tuvo horas de amor, las tuvo de profunda simpatía con
la muchacha más primorosa, más original y de simpatía más idealmente
seductora. Y, sobre todo, bonitísima. El cronista tiene un gusto
irreprochable.
A finalizar entre las armonías de unos valses
indolentes y modernos, se oyeron varios vivas conque la galantería
portuguesa floreaba a las muchachas bonitas que asistieron al baile.
Nombres allá van al conjura de una buena memoria
que no es infalible.
Antonia Holgado, Felisa Jiménez, Dolores y Carmen
Marín, Isabel Bartolomé, Clara N. Valladares, María Teresa Casado,
Segunda Madruga, Juana Reimundo, Elía y Carmen Reig, Felisa Ibarreta,
Luz y Africa Holgado, Julia Polo, Berta Pérez, Carmen Perillán, Paz
Bomati, Francisco G. Polo, Matilde y Piedad Palacios, María y Pilar
Buxaderas, Victorina Llamas, Piedad Madruga, Carolina Sánchez,
Ramona Nieto, Natalia Lasala, Concha Cuesta, Eulalia Viera, Blanca
Soler, Manolita G. Catalán, Nieves y Cesárea M. Govea, María y Flora
Rincón, Josefa Lamas y la señorita de Benitez.
El baile que fue agradabilísimo, terminó a la una
próximamente.
Hagamos votos por su repetición.
En el casino del
Pasaje.
A las siete de la tarde se celebró una animada
reunión en los salones de este casino en honor de los escolares
lusitanos.
Fueron espléndidamente obsequiados por la Junta
directiva.
A las diez y media dio principio el baile
anunciado con motivo de la festividad del día, y al que asistieron
muchas y muy bellas señoritas.
La velada, que resultó muy agradable, se prolongó
hasta las primeras horas de la madrugada.
La salida.
A las tres de esta tarde saldrán los tunos
lusitanos con dirección a Valladolid.
Lleven feliz viaje.