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Hemeroteca Virtual - Museo Internacional del Estudiante

Autor:              Anónimo.

Título:            LA FIESTA DE ANOCHE, DE LA TUNA
                       UNIVERSITARIA.

Publicación:   Museo Internacional del Estudiante, 2009.

Ver. original:  El Adelanto.

Fecha:            Jueves, 2 de febrero de 1928, p. 3.

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            Anoche, en el teatro Liceo, se celebró la brillantísima fiesta organizada por los escolares que forman la Tuna Universitaria, en honor de sus bellísimas presidentas.

            El teatro presentaba un aspecto magnífico, estando completamente llenas todas las localidades.

            Las bellísimas presidentas de la Tuna, Casimirita Muñoz-Orea, Modesta Jiménez y Carmencita Sánchez Medina, ocupaban, en unión de algunos “tunos”, una platea, con la bandera.

En las planteas y palcos se encontraban las distinguidas familias de los señores rector de la Universidad, don Enrique Esperabé; Gobernador civil, don Luis Díez del Corral; Gobernador militar, don Nicolás Rodríguez Arias, y alcalde, don Eulalio Escudero, con una representación de concejales.

            Delegado de Hacienda, don Ismael Sánchez Estevan; don Ramón Llauradó; señora viuda de Onís; Presidente de la Audiencia, don Francisco Navarro y Velázquez de Castro; don José Sevillano, don Ulpiano Blanco, don Juan Mirat, don Gregorio Mirat, don Manuel Muñoz-Orea, señoritas de Jiménez, don Julián Coca, don José Manuel García, don José Luis Martín, don José León Muñiz, don Antonio Clairac, don Carlos G. Ceballos.

            Don Arturo Lanzaco, don Rafael Gascón, don Emilio S. Villa, señora y señoritas de Martín Bazán, señor Domenech, con su señora y bellas hijas; don Joaquín Vidriales y amigos, Colegio Médico, Academia Médico-Escolar y otras distinguidas familias.

            El patio de butacas está completamente ocupado por bellísimas señoritas y distinguido público.

            Las demás localidades, igualmente se encuentran ocupadas.

Comienza la velada

            El catedrático de Derecho Administrativo de esta Universidad, y notable escritor, nuestro querido amigo y distinguido colaborador don José Crespo Salazar, pronunció un brillante discurso de presentación de la Tuna, que la falta de espacio nos impide publicar, haciéndolo en nuestro próximo número para deleite de nuestros lectores.

            El señor Salazar fue calurosamente aplaudido al terminar su disertación.

            Seguidamente, el señor presidente de la Tuna, señor Carrera, pronunció breves palabras de agradecimiento a Salamanca, por la acogida que para la Tuna ha tenido.

            Tuvo el señor Carrera galantes y brillantísimas frases para las encantadoras presidentas de los “tunos”, para las que guardarán, dijo, eterno agradecimiento.

Después, entre grandes aplausos, Carmencita Sánchez Medina, Casimirita Muñoz-Orea y Modesta Jiménez, impusieron a la bandera de la Tuna las corbatas.

            Los estudiantes, seguidamente, ejecutaron la primera parte del concierto, con el siguiente orden: 

a) “Casa de la Troya”, pasodoble; b) “Seffira”, serenata; c) “Las castigadoras”, fox.

            Los hermanos Gonçalvez ejecutaron preciosos fados, con guitarras portuguesas, de manera irreprochable, alcanzando un formidable éxito.

            Al terminar cada fado, los hermanos Gonçalvez fueron estruendosamente aplaudidos.

            Después de un descanso de diez minutos, se puso en escena la obra en dos actos, original de los aventajados alumnos de medicina y “tunos”, José Sánchez y Anselmo Santos, titulada “Cuadros estudiantiles”.

            Nada más original y del mayor gusto, pudieron hacer los jóvenes Sánchez y Santos. “Cuadros estudiantiles”, en su primer acto, es un bello e inspirado poema, que llega hondamente al público y que demuestra que ambos “tunos” han laborado con cariño y con ilusión.

            El argumento de este primer acto de “Cuadros estudiantiles”, es el siguiente:

            Siglo XVI.

            Una noche de luna clara y esplendente.

            Surge de una callejuela el estudiante dicharachero, alegre y enamorado.

            Suenan las notas dulces de un violín, mezcladas con las de las guitarras y laúdes.

            Es la ronda de estudiantes.

            Para ante una reja y vibran las notas, que suenan en el silencio de la noche, para llegar hasta la amada, como el mayor tributo de amor. Y, mientras la música dice todo un poema de ensueño, se alza la voz que sale del alma, que dice canciones de amor y de vida.

Y el ensueño, dulce y acariciador, que inunda el alma del estudiante enamorado, se ve roto de pronto, por la presencia del espadachín. Pero el estudiante, que puso toda la vida en las cuerdas de su violín, pone su mano en el puño de la espada, para defender a su dama. Al iniciarse el duelo, llega el Corregidor, que evita éste, poniendo en fuga al “matasiete”, al que espera la “tuna”.

            Y sigue la ronda; vuelven a sonar la música y la voz del poeta; vuelven a decir sentires de amor, de ilusión, mientras baja el telón lentamente.

            Así es el primer cuadro que han hecho Pepe Sánchez y Anselmo Santos, que anoche triunfaron como autores y como intérpretes.

            Zúñiga: el estudiante enamorado, tiene en Pepe Sánchez un feliz intérprete. Quizá en aquellos momentos, en pleno siglo XX, éste vive soñando una realidad.

            Anselmo Santos fue el poeta, exquisito, que sabe, a la vez que hacer sus versos, recitarlos con fuego, con pasión.

            Ambos autores e intérpretes, recibieron el premio de su obra con calurosos y constantes aplausos.

            Y con ellos, los compartieron los “tunos” A. Orts, E. Gallo y García Alonso.

            Seguidamente, Pepe Sánchez, de manera insuperable, recitó el intermedio en verso, del que es autor nuestro querido amigo don Ismael Sánchez Estevan, y que es una bellísima composición inspiradísima, como todo lo que a su pluma se debe.

            Para el presidente honorario de la Asociación de la Prensa, fueron, al terminar, las más formidables ovaciones, que compartió también Pepe Sánchez.

            Con objeto de que nuestros lectores puedan saborear los exquisitos versos del señor Sánchez Estevan, los publicamos a continuación:

INTERMEDIO

    Señoras, señores, ilustre Senado:
por vuestra presencia confuso y turbado
este acto solemne yo quiero ofrendar.
Pensad que del acto vosotros sois gala;
honráis nuestro esfuerzo llenando la sala
y gracias rendidas se os deben de dar.
    De Dios el artista recibe un destello
y al mundo transmite lo grande y lo bello
que supo primero su pecho sentir.
Más nunca en desierto su voz se extendiera;
sin público, el Arte quizá no existiera;
¡Sin aire, los seres no pueden vivir!... 
    Somos estudiantes: nuestros precursores
el mundo llenaron de luz y esplendores
fundando una grande, varia tradición.
¡Somos herederos de gloriosa historia!
¡Pisamos las aulas que cubren de gloria
Francisco Vitoria, Fray Luis de León! 
    Tras de Margarita  fuimos a Palencia,
la sombra de Elvira llenó nuestra ciencia
por lóbrega calle, la del Ataúd;
con Manuel Doyagüe, cierto jueves Santo,
sentimos divino, milagroso encanto
que elevó dos almas en su juventud.
    Después, cuando vimos la patria querida
por pueblos extraños sufriendo invadida,
con sangre supimos la Patria salvar... 
Así hemos vivido y así viviremos,
iguales que mundo fuimos, somos y seremos.
¡Así os presentamos la clase escolar!... 
    Y ahora, en romance castizo
peculiar de nuestro pueblo
y que mejor que otros ritmos
muchos expresan los pensamientos,
quiero daros breve cuenta
de los que aquí os ofrecemos.
    Que es poco para vosotros,
de antemano lo sabemos;
pero el que da cuanto tiene,
al perdón tiene derecho.
    Os mandamos de nuestra vida
dos episodios diversos,
uno, de los tiempos clásicos,
el otro, de nuestros tiempos.
Nos habéis visto cantando...
(y aquí recordaros quiero
que en la Escuela Salmantina,
siempre, y en todo modelo,
se dio la primera cátedra
que existió en el mundo entero
de Música; y salmantinos
insignes músicos fueron).
Nos habéis visto cantando,
de la noche en el silencio
- que es la noche claro día
para amorosos empeños -
sin arredrarnos la sombra,
sin afligirnos el miedo,
inventando diabluras
o despertando el ingenio
que vibra más aguzado
cuándo el lastre es más ligero
en la antipática víscera
que sostiene nuestro cuerpo.
    La vihuela bajo el brazo;
envueltos en el manteo;
el tricornio en la cabeza;
el amor dentro del pecho;
siempre la risa en los labios;
siempre el piropo dispuesto
que surge apenas le alumbra
la luz de unos ojos negros... 
    Esta era nuestra silueta;
inconfundible bosquejo
del estudiante tunante
de los salmantinos Centros.
    Dentro de breves instantes
nos veréis de otros pergeños;
con prosaica americana,
con pantalón... opulento,
pues la sociedad moderna
igualando a los sujetos
los distintivos de clase
desaparecer ha hecho.
    Pero ¿qué importan los cambios
cuando son cambios externos,
si aunque vistamos distinto
somos los mismos por dentro.
    Mirad un poco despacio
y podréis reconocernos
y encontraréis en nosotros
en unos o en otros tiempos,
siempre ardores juveniles,
siempre azuzado el ingenio
siempre la risa en los labios
siempre el piropo dispuesto
que surge apenas le alumbra
la luz de unos ojos negros.
    La trasformación es fácil
ahora mismo vais a verlo,
    Estiro los pantalones...
Arrojo el tricornio al suelo
para que no me sofoque
me desembozo el manteo...
    ¡Ya me tenéis convertido
en un muchacho moderno!
    En un instante pasaron
cuatro centurias de tiempo
y soy el mismo estudiante
con uno o con otro aspecto,
y aunque bajo otra apariencia
viviendo en distinto medio
siento como antes sentía
como antes pensaba, pienso,
y el mismo corazón brinca
latiendo en el mismo pecho.

    Direisme que dejo a un lado la Ciencia.
La Ciencia conjunta, saber y experiencia
que el aula tan solo no nos puede dar.
    ¡Ya es mucho si logran los doctos varones
que en cátedra explican sus sabias lecciones
que de ellas saquemos saber estudiar!
    Pasaron los años de vida galana
y, cuando nos llegue la lucha, mañana,
el fruto tendremos de aquella labor
que si hoy no parece que surcos ha hecho
mañana en recuerdos brotarán del pecho.
¡Y así aprenderemos y mucho mejor!
    La infancia trascurre sin pena ni gloria;
del hombre realmente comienza la historia
cuando adolescente empieza a sentir...
¡No cambiéis el orden de la vida entera!
¡No le pidáis frutos a la Primavera
Que aromas y flores hará producir!
    Tras rudos afanes que agotan la vida
suponen los hombres la dicha adquirida
si logran honores, riqueza y poder...
Nosotros volamos tras dulces amores...
¿Qué valen poderes, riquezas ni honores
junto a una mirada de amada mujer?..
    Dejemos que corran veloces los años.
Vendrán sinsabores, vendrán desengaños...
¡No importa! ¡Gustemos de vivir la flor!
Hoy somos nosotros los dueños del mundo;
Cual dijo un poeta, certero y profundo:
“¿Quién podrá vencernos, si es nuestro el Amor?..”

Ismael Sánchez Estevan

            Salamanca, de enero de 1928.

Después se representó el segundo acto de “Cuadros estudiantiles”, que alcanzó el mismo éxito que el primero.

Este cuadro es el opuesto al anteriormente descrito.

Siglo XX.

Un alegre y “charlestonesco” día de juerga estudiantil, en una casa de huéspedes.

Estudiantes, a los que sobra el buen humor y les hace falta el dinero.

Un criado andaluz, digno de aquella “Casa de la Troya”, que entre chiste y chiste suele dar la “pasta” a los escolares.

Y, cuando menos lo piensan, llega un tío del más bromista de los estudiantes, que se entera que su sobrino pierde el tiempo de manera lastimosa.

Consejos: una llamadita al buen juicio de los escolares, y baja el telón, cuando éstos prometen ser buenos y formales.

Este segundo cuadro de la obrita, aunque de menos mérito que el anterior, es entretenidísimo y muy bien hecho.

Fue el héroe de este cuadro el “aventajado” estudiante, E. Gallo, que ¿cómo no? hizo a las mil maravillas el papel de Epifanio, el estudiante “modelo”.

Y con él, compartieron muy justamente los aplausos E. Herrero, que representó un señor Andrés irreprochable, con la maestría que él sabe hacerlo, y Sánchez, García Alonso, Enrique Zurdo y A. Orts.

Por último terminó la velada ejecutando la Tuna el pasodoble “Villena”; “Todo el año es carnaval”, chotis, y “Una noche en Calatayud”, jota, cuyas obras fueron muy aplaudidas.

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NOTA: Artículo procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma. Todos los derechos reservados.
 

 
       
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