Autor:
Anónimo.
Título: LA TUNA ESCOLAR SALMANTINA.
LOS TUNOS Y SÁNCHEZ ROJAS.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Miércoles, 20 de enero de 1926,
p. 3.
Señor Director de EL ADELANTO.
Muy señor mío: Agradeceré dé inserción en el
periódico de su digna dirección a las cuartillas que adjunto le
remito, juntamente con la carta del señor don José Sánchez Rojas.
Gracias anticipadas de su afectísimo, Natalio
Sánchez, presidente de la Tuna.
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Ayer mañana recibí una carta del insigne y culto
escritor don José Sánchez Rojas, nombrado por unanimidad «cronista
honorario» de la Tuna Escolar Salmantina, y es en mi deber
ineludible contestar a dicho señor agradeciendo infinito las
muestras de simpatía de que somos objeto por su parte.
El señor Sánchez Rojas, amigo y paisano mío, era,
es y será siempre imprescindible en los actos que traten de cosas
estudiantiles; porque él, como muy bien expone en su carta, es
estudiante y lo será siempre. Nosotros, los «tunos», necesitamos los
sabios consejos de una mano amiga, o, mejor aún, compañera, que
dirija nuestros pasos por un camino recto y seguro; para esto, nadie
más indicado que el señor Sánchez Rojas.
Como quiero que todos, absolutamente todos los
escolares, conozcan la ayuda espontánea y desinteresada de tan ameno
periodista, copio a continuación su carta:
«Salamanca, 19 Enero 1926.
Señor presidente de la Tuna Escolar Salmantina.
Mi querido amigo y compañero: Acepto
complacidísimo y honradísimo, el cargo de «cronista honorario» que
ustedes me adjudican en un rato de buen humor, víspera de los
carnavales. Les doy sinceramente las gracias más expresivas por el
honor que me hacen. ¿Cronista de tunos, cronista de estudiantes de
mi Salamanca? Eso equivale un poco a ser el cronista de mi mismo,
porque yo no he dejado nunca y pido a los dioses que no deje nunca
de ser estudiante.
Acompañaré a ustedes en esa excursión que
proyectan por Burgos y las nobles provincias vascongadas, en las que
tengo muchos y muy buenos amigos, a los que trasladaré mi deseo
ferviente de que nos traten con arreglo a lo que ellos son y a lo
que nosotros somos.
A Burgos, que ha venido representando en el
Parlamento tantos años uno de los amigos que más estimo, el bilbaíno
señor marqués de Buniel, me dirijo hoy con la misma pretensión. Y
cuando lleguemos a Irún, sólo os pediré que me relevéis por unas
horas de mi cargo para largarme a la ciudad francesa de Hendaya y
dar un abrazo, en vuestro nombre, a don Miguel de Unamuno.
Contad conmigo siempre y para todo. Un abrazo de
vuestro amigo y compañero, J. Sánchez Rojas.»