|

Autor:
Anónimo.
Título: LOS ANTIGUOS TUNOS EN ZAMORA.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Miércoles, 9 de marzo de 1927,
p. 7.
A las ocho de la mañana del lunes salieron para Zamora los
simpáticos estudiantes que componen la Tuna escolar de Antiguos Tunos,
con objeto de dar allí unos conciertos.
El viaje lo verificación en dos estupendos automóviles de
línea, y fue feliz, como se esperaba.
Media hora antes de la salida de estos coches partió otro
del mismo punto llevando a la ciudad vecina a Don Bernardo G. Bernalt,
director de la Tuna y a su distinguida señora.
Muchas y agradables eran las noticias que se tenían de las
atenciones que a nuestros estudiantes dispensarían los zamoranos; pero
todos los elogios que a ello se hicieran, quedarían pequeños ante la
grandiosidad del recibimiento dispensado a la llegada a la ciudad
vecina.
A las once llegaron los automóviles al puente sobre el Duero
y a la salida del mismo centenares de personas aguardaban impacientes la
llegada de los escolares.
Fueron recibidos por las autoridades, colonia salmantina y
escolares de los diversos centros docentes, que acompañaron con sus
banderas a nuestros estudiantes en su entrada triunfal.
Al descender de los coches, el entusiasmo de los zamoranos
fue inmenso y entre los disparos de bombas y cohetes y los vivas y
aclamaciones a nuestros estudiantes y a Salamanca, partieron los
antiguos tunos por la calle de Santa Clara, rodeados de una multitud de
ambos sexos, que los aclamaba y les imposibilitaba la marcha formados.
Y no hablemos de los vivas que en el trayecto hasta la
diputación se cruzaron con las muchísimas caras bonitas que adornaban
ventanas y balcones.
Grandioso fue el crecimiento que dispensó a nuestros
escolares la ciudad hermana e inmenso el entusiasmo de los tunos, que,
haciendo alardes de estudiantes, de jóvenes y de tunos, piropeaban
galantemente a las bellas y simpáticas zamoranas.
EN LA DIPUTACION PROVINCIAL
La primera serenata al pueblo zamorano, tuvo lugar en la
Diputación, en donde fueron recibidos los escolares con las mismas
muestras de simpatía.
El espléndido salón de sesiones fue ocupado en unos segundos
por una pequeña parte de las personas que acompañaron a nuestros turnos,
y el señor don Juan Bermúdez, presidente de la Diputación zamorana, fue
el encargado de dar la bienvenida a los estudiantes, pronunciando bellas
y sentidas frases de elogio para éstos, para la Universidad y para
Salamanca, la querida ciudad hermana.
Fue muy aplaudido y muchísimos vivas entusiastas a Salamanca
y Zamora pusieron fin a este acto.
En los intermedios de las obras ejecutadas primorosamente
por los «tunos», encantadoras señoritas los obsequiaron con dulces y
licores.
Los estudiantes salieron satisfechísimos de la Diputación,
llevando en sus corazones la alegría y la emoción de saber que la ciudad
hermana siente vivísimo respeto, admiración y cariño por Salamanca y por
su Universidad.
Un espléndido donativo, fue el punto final de este primer concierto de
la Tuna Salmantina.
EN LA NORMAL DE MAESTROS
Fueron recibidos con las mismas atenciones por el director
de la misma, don Marcelino Escudero y el claustro de dicha escuela,
quienes obsequiaron a los tunos con un espléndido donativo y la simpatía
y afecto que les es peculiar.
Los estudiantes contestaron con bonitas piezas de su vasto
repertorio.
EN EL GOBIERNO MILITAR Y EN EL INSTITUTO
Seguidamente se trasladaron al Gobierno militar, siempre
seguidos por una multitud que les aclamaba incesantemente, en donde el
general gobernador recibió a los turnos y les obsequió con otro donativo
de gran valor.
En el Instituto esperaba el claustro en pleno y una
representación de la Normal de Maestras.
El director accidental, don Alejandro Colomina, en nombre
del claustro y de los escolares zamoranos, saludó a los nuestros con
frases cariñosas, diciéndoles que tomaban posesión de su casa y que se
congratulaba al recordar los tiempos de estudiante, los más felices, que
pasaron para no volver. Fue muy aplaudido y terminó el acto con vivas
entusiastas a la comisión de Salamanca y Zamora y a los tunos.
LA SERENATA EN EL AYUNTAMIENTO
Se continuaron en esta Casa las atenciones a nuestros
estudiantes, que fueron obsequiados largamente con dulces, cigarros y
copas, ofrecidos por las encantadores señoritas Pepita y Encarnita
Calamina.
También, como en todos los sitios anteriores, les fue
entregado un valioso donativo.
LAS SERENATAS A LAS PRESIDENTAS
A pesar de lo avanzado de la hora (dos y media de la tarde),
el público zamorano continuó dando escolta a nuestros tunos, y les
acompañó en las serenatas a sus preciosísimas y distinguidas
presidentas, señoritas Victoria Tomé, Elvira Alonso y María Teresa
Gutiérrez, en donde fueron agasajadísimos por éstas y por sus
respetables familias, que les colmaron de atenciones con la gracia y
simpatía característica de todo zamorano.
Recibieron donativos espléndidos.
AL HOTEL SUIZO
El violín de un tuno deja oír un alegre toque militar que
indica rancho. Ya era hora. Son las tres de la tarde y el estómago
«inmenso» de los tunos, sufre y chilla rabioso, tirando camino del
hotel.
Transcurre la hora del almuerzo en franca confraternidad, y
al final se oye un brindis y vivas a Zamora, a Salamanca y Tuna. Media
horita de descanso para tomar café y limpiarse los zapatos y después en
la
COLONIA SALMANTINA
El grande y elegante salón de fiestas está lleno de
distinguido público media hora antes de la llegada de los tunos.
Juzguen, pues, la entrada triunfal de éstos al ser recibidos
por don Felipe Anciones, presidente de la Colonia; don Felipe Alcalá,
don Federico Micó, don Manuel Montes y varios vocales y elementos
directivos.
El telón del escenario se abre rápido y deja ver ante los
asombrados ojos de los tunos y como en un cuento de hadas, una gran mesa
cubierta de ricos manteles y de no menos ricos y caros vinos y dulces
con que fueron obsequiado.
Entre aplausos delirantes y vivas, interpretaron
perfectamente varias obras que gustaron muchísimo.
No podemos pasar por alto, las delicadas y bellas frases de
saludo, dirigidas a nuestros estudiantes por el virtuoso y conocido
magistral de aquella Catedral, don Francisco Romero. Pone de manifiesto
que la simpatía y cariño que ahora siente por Salamanca, es cosa no
extraña, ya que ambas son hermanas por ser hijas de Castilla.
Zamora, la guerrera, dormida a orillas del caudaloso Duero,
manda un abrazo de amor a la sabia e ilustre Salamanca, que reposar a
las orillas del poético Tormes.
Y terminó diciendo que cuando todos ellos mueran, podremos
pensar ante sus tumbas: «Aquí yacen unos salmantinos que supieron amar y
morir por Salamanca».
LA VELADA EN EL TEATRO PRINCIPAL
Después de un breve descanso, tuvo lugar la anunciada velada
en el teatro principal, ocupadas todas sus localidades por bellísima
señoritas y demás distinguido público zamorano.
Después de la ejecución de varias obras por la tuna, púsose
en escena el gracioso monólogo «Pelé y Melé» y el bonito sainete, en un
acto, «El contrabando», y, como final, se ejecutaron otras varias obras
musicales, en las cuales el octimino, como toda la Tuna en conjunto,
obtuvo un clamoroso éxito.
Ovaciones delirantes premiar la labor de estos estudiantes.
Después de cenar, tuvo lugar en el Casino un animadísimo
baile, en el cual mostraron su elegancia y su belleza las lindas
zamoranas que atendieron con simpatía a los tunos.
A las cuatro de la mañana salieron éstos para Salamanca,
donde llegaron cansadísimos pero contentos, satisfechos y agradecidos a
Zamora y a sus muchachas, todas simpáticas y bonitas.
La falta de espacio nos impide dar con más detalle la reseña
de esta inolvidable fiesta.
Los tunos nos ruegan hagamos presente al pueblo de Zamora su
agradecimiento por sus innumerables atenciones para con ellos.
____
NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
Todos los derechos reservados.
|