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Autor:
Anónimo.
Título:
LOS ESTUDIANTES.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Domingo, 25 de febrero de 1900, pp. 1 y 2.
EL DIA DE AYER
A la una de la tarde visitaron los estudiantes
portugueses la Universidad.
Fueron recibidos en medio de entusiastas vivas y
aplausos por los estudiantes de Salamanca.
El señor Rector los esperaba en el Paraninfo,
donde aquéllos penetraron tocando la marcha Real española.
Ocupaba el señor Esperabé el sillón presidencial,
teniendo a su derecha al señor Mattos, presidente de la «Tuna» de
Coimbra, y a su izquierda al señor Novoa, de la comisión de Salamanca.
Después que hubo acabado de tocar la
«Estudiantina Portuguesa», el señor Rector dirigió la palabra a los
escolares, y en un sentido discurso les dio la bienvenida, abogando
porque la unión entre los dos países sea firme y sincera, y porque se
llegue a establecer en ambas universidades (la de Salamanca y Coimbra),
una cátedra de literatura y lengua portuguesa en la primera, y de
literatura y lengua española en la segunda.
Encomió las bellas dotes que adornan al sabio
rector de la Universidad de Coimbra, y terminó dando vivas a Portugal, a
la Universidad de Coimbra y a su Rector.
Fue justamente aplaudido.
También hicieron uso de la palabra y fueron
aplaudidos, los señores Mattos y Novoa.
«La Estudiantina» tocó el «Himno Académico.»
En el salón de profesores fueron obsequiados los
portugueses con dulces y licores por el señor Rector, y aquéllos le
regalaron una preciosa fotografía en la que aparecen todos retratados en
artístico grupo, y con una respetuosa dedicatoria.
Después y acompañados por el señor Rector,
visitaron la Biblioteca, la Capilla y las Cátedras, firmando en el
álbum.
De la Universidad se trasladaron al Gobierno
civil, donde fueron recibidos atentamente por el señor Baztán (don
Francisco Javier) hijo del señor Gobernador y obsequiados
espléndidamente con dulces, licores y tabacos.
A las cinco tenían pensado visitar al
excelentísimo Ayuntamiento, pero dieron aviso oportunamente de que no
harían su anunciada visita hasta hoy a las once la mañana.
A esta hora son esperados en la Casa
Consistorial, a cuyo efecto el Alcalde interino señor Reymundo, ha
pasado un B. L. M. a los señores concejales dándoles aviso.
Después visitarán el palacio de la excelentísima
Diputación; a continuación asistirán al banquete que en su honor da el
Cuerpo escolar salmantino en los claustros bajos de la Universidad y,
por la tarde, visitarán el casino de Salamanca.
*
* *
EL CONCIERTO EN EL
LICEO
Entrada, un lleno completo. Público distinguido,
lo más brillante de la ciudad, ocupa las localidades. En palcos, plateas
y butacas, muchas caras bonitas y muchos trajes elegantes. Algunas
señoritas visten el clásico traje de charra; otras la típica mantilla
blanca.
A las nueve se alza el telón.
Aparece la Tuna de Coimbra, que es presentada por
el presidente de la de Salamanca, señor Otero.
Le contesta el señor Mattos Cide, de Coimbra, en
inspiradas y correctas frases.
Los portugueses entonan la Marcha Real española y
los salmantinos, después, dejan oír los acordes de la Marcha portuguesa,
siendo ambos números escuchados de pié por el auditorio.
A partir de este momento, los aplausos se suceden
en el teatro y el entusiasmo crece de una manera prodigiosa.
Decir que los estudiantes portugueses fueron
ovacionados en todos los números del programa huelga; conociendo como
conocemos, los salmantinos, la notable organización musical de los
simpáticos lusos.
Más que de verdaderos aficionados se trata de
profesores peritísimos y, por esto, nada tiene de extraño que
interpreten admirablemente música del corte más clásico y de más difícil
ejecución.
Integro el programa fue escuchado con suma
atención, pero especialmente el grupo de guitarras que constituye un
precioso número.
Un estudiante portugués cantó sentidos y
armoniosos fados.
Los bailables de Gioconda también
agradaron sobremanera.
Muy bien el director de la Tuna señor Macedo y
muy bien también la Tuna Salmantina.
La comedia en un acto Los tíos,
proporcionó un agradable rato a la concurrencia. Un estudiante
portugués, vestido con faldas y mantón de Manila, bailó sevillanas, y
aquello fue el delirio de aplausos, vivas y olés.
En esta obra se distinguió Raud d’Abreu, que es
un excelente actor.
La batalla de confeti y serpentinas, resultó
encarnizada, y no sé si fue sangrienta, porque se rompieron algunas
bombillas de la luz eléctrica. En algunos instantes era tal lo
desesperado de la lucha, que hasta parecía oler a pólvora, como si
estuviéramos a orillas del propio Tugela. Se arrojaron las serpentinas
por cientos de millares y los papeles por arrobas, y cuando ya se habían
agotado las municiones, trastornados con el ardor de la pelea, hubo
quien tiró hasta el sombrero.
Los estudiantes portugueses nombraron Reina de la
fiesta a la bella y distinguida señorita Eufrasia Torres, que vestía un
elegantísimo traje blanco. En la platea ocupada por ella, ondeaba la
bandera escolar, y estudiantes lusitanos y españoles daban guardia de
honor a la señorita de Torres.
En suma, una fiesta deliciosa, que dejará
recuerdos muy gratos en coimbreses y en salmantinos.
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NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
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