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Autor:
Claudio Martín Molinero.
Título:
LOS ESTUDIANTES, LAS TUNAS Y LA CAPA
ESTUDIANTIL.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Domingo, 23 de octubre de 1927,
p. 7.
Grandes emociones e intensos deseos de emulación
de las pasadas glorias experimenta, el que por vez primera, lee los
anales e historia de la patria chica, de Salamanca, nuestra cuna y la de
nuestros antepasados, en cuyo azul celeste, bañamos los ojos, al
abrirlos ante la realidad de la vida.
Salamanca fue la lumbrera del mundo, como sabios
doctores la calificaron.
Roma la Chica, conserva todavía vestigios, por
milagro librados de la ira de la demolición, que atestiguan indelebles,
la vida de esplendor que disfrutara.
La magnificencia de su Universidad, nadie mejor
la cantó que Cervantes en La Tía Fingida:
«Advierte, hija mía, que estás en Salamanca, que
es llamada en todo el mundo madre de las ciencias, y que de ordinario
cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantes, gente moza,
antojadiza, arrojada, libre, aficionada, gastadora, discreta, diabólica
y de buen humor».
Y de todo aquello, ¿Qué queda?
Nada. Una mudanza completa, una insignificancia
asoladora, al comparar el presente con los años que fueron.
Ni tiene Salamanca la cantidad de estudiantes que
la enorgullecían, ni los actuales poseen el «buen humor» que decía
Cervantes; ni el arrojo y discreción del «Don Félix de Montemar», de
Espronceda, ni nada, de lo que huele y posee un rancio sabor a tradición
y casticismo.
¡Qué bella estaría Salamanca, revestida con doce
mil estudiantes «encapados», y que divertida sería la reunión de unos
centenares de ellos, para conmemorar sucesos faustos, o simplemente
expansiones de alegría en la monotonía del estudio!.
Y, desgraciadamente, hoy – repito – no queda nada
de aquello. Una tuna, compuesta de una veintena de elementos, que, como
los pasados, usan capa durante el tiempo que el Carnaval dura, y la
cátedra de Fray Luis de León, libre de la profanación del modernismo de
los tiempos.
¡Bien haya a la Tuna que ofrece por si sola
motivo de recuerdos al contemplar su bandera roja y gualda que
triunfante se paseó, por las transformadas calles, de la transformada
ciudad!
Esa bandera y las capas estudiantiles, que los
tunos visten, dicen más en su silencio, que lo que pudiera yo decir al
comparar, recordando los tiempos de esplendor que Salamanca tuvo con los
de hoy.
¿Por qué no se ha de usar por lo menos la
histórica capa en esta ciudad sobre todo, que es madre de «su
estudiante», y que vela por la vida de éste, que como los años, va
muriendo lentamente...?
¡Abajo la trinchera, que con los primeros fríos
va flotando en la soledad de la calle, y arriba, muy alta, la capa
estudiantil, que si no tan dignos de llevarla como nuestros compañeros
antepasados, por lo menos nos distinguiríamos, entre sí, para querernos
y apreciarnos mutua y espiritualmente...!
Difícil, muy difícil sería reconocer en los
tiempos que corremos un estudiante pobre de un ignorante rico. Y, sin
embargo, donde esté la aristocracia juvenil del que está matriculado en
algún centro de Segunda enseñanza, sobra el orgullo y la absurda
afectación del que, por el prurito del dinero, se iguala exteriormente
con «los sabios hombres del porvenir».
«El hábito no hace al monje», dice un antiguo
refrán, y su eficacia en la aplicación sería un absurdo discutir. Pero
si el estudiante debe reconocerse, no por el traje externo de que vaya
revestido, si no por los beneficios y conocimientos que en el estudio
obtenga, penoso sería, el tener que examinar, a todo el que al
preguntarle su profesión dijera ser estudiante.
Si espiritualmente no somos tan dignos vuelvo a
repetir – de llevar sobre nuestros hombros la histórica prenda, al menos
socialmente, derecho tendremos a sustituirla por la blanca trinchera.
Que vuelva la capa estudiantil, y podamos recitar
ante la realidad, los versos de «El Estudiante de Salamanca», en las
noches invernales:
. .
. . . . . .
. .
un hombre pasó embozado
y el sombrero recatado...
CLAUDIO MARTÍN MOLINERO
Salamanca.
____
NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
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