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Autor:
Anónimo.
Título:
LOS ESTUDIANTES PORTUGUESES.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Nuevo Progreso.
Fecha:
Martes, 8 de abril de 1890, p. 1.
Ya los tenemos entre
nosotros.
Noventa y cuatro
jóvenes lusitanos vienen a devolver la visita que ha poco les hicieron
nuestros escolares.
El recibimiento que se
les ha prodigado no ha podido ser más entusiasta ni caluroso.
La población, en su
casi absoluta totalidad, ha rendido tributo de galantería a los hijos de
Portugal, vitoreándolos en todas partes.
A las diez de la noche
anunció su llegada el alegre silbato de la locomotora.
Desde la estación hasta
el Ayuntamiento, que fue su primer visita, el tránsito fue poco menos
que imposible. La multitud se apiñaba en las calles para saludar con
cariñoso entusiasmo a la distinguida juventud portuguesa.
En la Plaza Mayor
esperaba una oleada inmensa de criaturas.
El cabildo municipal,
de rigurosa indumentaria, ocupaba los balcones de la sala capitular.
Por fin, tras
muchísimas dificultades, los expedicionarios pudieron subir hasta el
salón de sesiones, donde el Sr. Huebra hizo elocuentes presentación de
ellos al Ayuntamiento, contestando en sentidas frases la presidencia,
que se hallaba ocupada por el Sr. Pollo.
Seguidamente los
jóvenes escolares portugueses Sres. Moreira da Silva, Costa y Barreto
pronunciaron elocuentísimos discursos, que fueron estrepitosamente
celebrados por el numeroso auditorio. El último de los citados, con
especialidad, tiene facultades oratorias que cautivan: su lenguaje
melodioso, su dulcísima entonación, sus elevados conceptos, la expresiva
mímica, las delicadas maneras que ostenta le acreditan de una
grandiosidad parlamentaria.
No es esto mermar las
condiciones dialécticas de sus dos compañeros de tribuna.
El concejal Sr. López
Alonso habló, por último, pronunciando también un sentido y oportuno
discurso.
El numeroso público que
en el teatro del Liceo esperaba, fue causa de que la inmensa comitiva
dejase la sala consistorial para dirigirse al coliseo, donde se estaba
representando la zarzuela Chateau Margau. El entusiasmo aquí
rayó en el delirio cuando se presentó la comparsa lusitana.
Terminó la
representación entre nutridísimos aplausos que los artistas
merecidamente conquistaron con la imponderable interpretación de la
obra, y otra vez los Sres. Barreto y Costa se irguieron sobre sus
asientos para dirigir la palabra al público que en el teatro se hallaba.
Si elocuentes se habían
manifestado en el Ayuntamiento, no lo estuvieron menos en este último
centro. Al terminar sus improvisadas peroraciones, indescriptible
manifestación de aplausos y vítores ensordeció aquel recinto.
El Sr. Huebra pronunció
nuevamente algunas palabras anunciando que hoy a las doce tendrá lugar
la asamblea escolar hispano portuguesa en el paraninfo de la
Universidad.
Ya daremos cuenta de
esta solemnidad a nuestros lectores con la mayor abundancia de detalles
posible.
Réstanos decir
solamente por hoy que tanto nuestras autoridades, como nuestros
estudiantes, como las demás clases sociales rivalizan en atenciones y
galanterías para con los expedicionarios.
Los estudiantes que
componen la comitiva lusitana todos son de porte distinguidísimo y
simpáticos en alto grado. Los nuestros les acompañan a todas partes. De
ellos no hay por qué decir que brillan también por su finura y por las
fraternales atenciones que derraman sobre sus colegas de Portugal.
Reciban éstos nuestros
más entusiastas aplausos y reciban los otros el testimonio sincero de
nuestro respeto y de nuestra más entrañable consideración.
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NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
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