Autor:
Mariano García.
Título: LOS VIAJES DE LA TUNA.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Adelanto.
Fecha:
Miércoles, 10 de febrero de 1926,
p. 2.
El pueblo de Medina
del Campo tributa un cariñoso recibimiento a la Tuna Escolar
Salmantina.- A todos los actos celebrados por los estudiantes asiste
un selecto y numeroso acompañamiento.
(Crónica recibida
en esta con retraso).
LA LLEGADA
Media hora antes de
la anunciada para la entrada del tren que condujo a los estudiantes
salmantinos y a su cronista honorario señor Sánchez Rojas, era ya
imposible la circulación por los andenes de la estación, abarrotados
de inmenso gentío, entre el que sobresalía la representación del
Ayuntamiento de la ciudad de Medina, con su diputado corporativo
señor Iñigo; el director del periódico local «Sarabria», el de la
banda municipal, varios jóvenes estudiantes, abogados, médicos,
etc., etc. En fin, cuantas personas de representación tiene la
hidalga ciudad medinense.
Vimos también,
esperando a los tunos, a todos los maestros nacionales de la
población, con sus alumnos, y al Colegio de Hermanos Maristas, que,
como los primeros, se hallaban al frente de sus innumerables
discípulos.
A pesar de que el
tiempo no invitaba a grandes cosas – soplaba un vientecillo
desapacible y amenazaba lluvia – fueron muchos los que desafiándole
se encaminaron a la estación del Norte para recibir a la Tuna
Escolar Salmantina y a su cronista honorario.
A la llegada del
tren, la muchedumbre se apretujó, se hizo un clamoreo ensordecedor y
se sucedieron de manera incesante los vítores a Salamanca, a su
gloriosa Universidad, a la Tuna y al cronista honorario.
Hechas las
presentaciones de rigor por el estudiante señor Mirat, la comitiva
se dispuso en marcha a la Casa-Ayuntamiento, entonando a la entrada
de la población un alegre pasacalle que continuó hasta el
Consistorio.
El pueblo de
Medina, agrupado en el trayecto, ovacionó constantemente a los tunos
y dando muestras de entusiasmo, siguió con ellos hasta la casa
municipal.
EN EL AYUNTAMIENTO
Al llegar la Tuna
de Salamanca, fue recibida en el Ayuntamiento por el Concejo en
pleno, autoridades civiles y militares, invitados de todas las
clases y jóvenes medinenses que daban corte de honor a las
presidentas de la Estudiantina, señoritas Mercedes Pérez Larrarte,
Ernestina García, Teófila Taramona y Pacita Santamaría, ataviadas
con el clásico mantón de Manila, y prestando a la fiesta el encanto
inefable de su peregrina belleza.
El alcalde, señor
Junquera Álvarez, dio la bienvenida, en nombre del pueblo, a la Tuna
Escolar de Salamanca, felicitando a los estudiantes por el acierto
mostrado al nombrar cronista honorario al señor Sánchez Rojas.
Después, en frases sentidas, agradeció a los tunos el rato alegre
que proporcionaban a la vieja ciudad, con la algarabía de sus
violines y panderetas.
Seguidamente el
señor Sánchez Rojas improvisó unas frases, galanas, como suyas,
expresando con ellas la satisfacción que le producía la cariñosa
recepción dispensada por Medina a los estudiantes, y, tras dedicar a
las lindísimas presidentas exquisitas galanterías, terminó su
discurso, escuchando una ovación, bien ganada por su feliz oratoria.
Se repitieron los
vítores y aclamaciones, siendo contestado entusiásticamente el dado
por un joven en honor a Sánchez Rojas.
La Tuna interpretó
varias piezas de su repertorio, a maravilla, magistralmente, las
cuales fueron premiadas con aplausos calurosos.
Se descorcharon
botellas de buen vino; hubo pasteles, dulces y habanos, obsequio del
Ayuntamiento a los escolares; se charló animadamente, y a las siete
partió la estudiantina para el Círculo Mercantil, siempre seguida de
un numeroso acompañamiento.
EN EL CASINO
MERCANTIL
Fueron recibidos en
esta sociedad de recreo por su vicepresidente, señor González
Ballesteros, y los señores don Clemente Sánchez, don José García y
don Benito Alonso, los que se deshicieron en amabilidades con los
tunos.
En el hermoso salón
del Círculo Mercantil interpretó la Tuna otras piezas de su extenso
programa, las que escuchadas con religiosidad por un selecto
auditorio, merecieron largos aplausos, efusivos y ensordecedores.
EN EL TEATRO DE
ISABEL LA CATOLICA
A las nueve y media
estaba anunciada en programas de mano la velada estudiantil, y en
honor a la verdad, debemos decir que a las nueve ya se hallaba
ocupado el coliseo por un distinguido público que aguardaba, dando
muestras de impaciencia al principio de la función.
El proscenio
derecho le ocupaban las presidentas de la Tuna, acompañadas de
varios jóvenes y el simpatiquísimo Sánchez Rojas. En otra platea el
Ayuntamiento en pleno y en las demás localidades todas las mujeres
bonitas de Medina y personalidades de la localidad.
Abrió la velada el
señor Santamaría, concejal y maestro nacional. Recordó con bellas
palabras, los gloriosos tiempos de la Universidad salmantina,
citando a fray Luis de León, a don Miguel de Unamuno, maestro de
maestros, a don José Sánchez Rojas, representante actual de la
celebérrima Escuela de Salamanca, y haciendo la presentación de los
tunos, cerró su discurso en medio de una merecida ovación.
Habló después el
presidente de la Tuna, y, brevemente, dio las gracias en nombre de
sus compañeros al Ayuntamiento, por la gentileza que mostró con la
familia estudiantil, y a las señoritas presidentas, cuya belleza –
dijo – y cuya amabilidad, serán imborrables en nuestros corazones.
El presidente de los escolares recibió del público un fogoso
clamoreo que le obligó a saludar repetidas veces desde el escenario.
La Tuna ejecutó
admirablemente varias composiciones, anunciadas como primera parte
en el programa de la velada, alcanzando al final de todas ellas
estruendosas ovaciones.
Aparece en el
proscenio el señor Sánchez Rojas y se le recibe con aplausos que
premian la admirable labor de escritor tan ilustre, labor muy
conocida por el pueblo medinense mediante EL ADELANTO y otros
diarios y revistas madrileños.
Lee
irreprochablemente unas cuartillas, en las que burla burlando dice
amargas verdades, alternando con ellas consejos a las mujeres,
dichos con un gracejo que fue muy celebrado.
El señor Sánchez
Rojas, interrumpido durante su lectura con aplausos frecuentes, al
terminar recogió largos aplausos.
Tomaron los tunos
otra vez sus instrumentos, tocando la jota del «Trust de los
Tenorios» y unas guajiras, ambas piezas de un modo admirable, que
arrancó de la concurrencia visibles muestras de aprobación y de
entusiasmo.
En nombre de la
juventud medinense saludó a los escolares el joven «García del
Castañar», con unas cuartillas que dicen:
«Bien venidos,
estudiantes salmantinos. Bien venido, señor Sánchez Rojas, admirado
maestro.
Con el alma os
abrazo en nombre de la juventud medinense, dispersa, por desgracia,
como todas las juventudes españolas.
Vuestra embajada es
la más noble, la más hermosa, porque es de juventud y de armonía.
Esta vieja ciudad,
dormida en el recuerdo de sus glorias, ha despertado un poco
optimista al cascabeleo de vuestras panderetas y se ha dicho con una
sonrisa de esperanza: Hay juventud, habrá milagros.
Grande es vuestra
cruzada, desafiando con las ligeras capas a todas las inclemencias
de los tiempos; si no llevaseis en el pecho calor de mocedad,
temeríamos por vuestra salud, que corren vientos muy fuertes y la
noche va siendo larga, muy larga.
Celebramos mucho
veros a todos reunidos. Por esta vez el dicho sagrado no tuvo
cumplimiento. Hirieron al pastor, mas las ovejas no se desmandaron;
antes al contrario, se apretujaron fuertemente. Quiero decir que os
unisteis, tomando las guitarras para dar al ambiente la protesta
irónica de un fox.
La noche es larga,
larga y fría. ¿No se ha clavado en vuestra dignidad la frase
puntiaguda del maestro? ¡El único joven de España soy yo!
No, mil veces no –
hay que gritarle al maestro noble –; también nosotros somos jóvenes,
todos nosotros; y si la noche es larga, obraremos el milagro de
acelerar la aurora, y afinaremos nuestros violines para reír la
alborada más alegre que conozcan los tiempos.
Bien venido, señor
Sánchez Rojas; bien venidos, estudiantes salmantinos. Con el alma os
abrazo en nombre de la juventud medinense.»
Tras un ligero
descanso, tuvo lugar la imposición de las corbatas que las
presidentas dedicaron a la bandera de la Tuna, cuyo acto puso de pie
a todos los que lo presenciaron. Terminada la emocionante ceremonia,
se representaron los juguetes cómicos «Pelé y Melé» y «Cosas de
estudiantes», de Melitón González el primero, y el segundo de José
Clavero y Antonio J. Onieva, que dieron ocasión a sus intérpretes
señores Orts, Santos, García Sánchez, García Galán, Garrote, Polo,
Sánchez Vicente y Rodríguez, para lucir sus aptitudes de buenos
comediantes. Fueron subrayadas las intervenciones de los tunos en
escena, con ovaciones merecidísimas.
Del teatro se
trasladaron los estudiantes, con el señor Sánchez Rojas, al Círculo
de Medina, y allí, como en todos los lugares que visitaron, tuvieron
amable acogida, regalando al selecto auditorio congregado, con
varios bailables de última moda. Terminado el concierto, se organizó
un animadísimo baile que duró hasta las tres y media de la mañana,
hora en que partieron los salmantinos a la estación acompañados de
varios muchachos medinenses.
Mariano García.
Medina, 7 Febrero
1926.