Autor:
Anónimo.
Título: ¡PASA LA TUNA!.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
La Gaceta Regional.
Fecha:
Miércoles, 11 de febrero de 1925,
p. 2.
En la noche serena y silente, suena airoso el
pasacalle de la Tuna. Las notas alegres y valientes, con que el
maestro Bernalt supo poner en él el alma estudiantil de Salamanca,
vibran llenas de vida en el mágico escenario de nuestra plaza
soberbia, por la que cruzan marciales los «tunos», haciendo sentir
añoranzas por tiempos pasados y esperanzas basadas en sus sanos
optimismos.
En pos de ellos,
ligados con invisibles lazos a las notas de su música y a las ideas
que su clásica indumentaria nos sugiere, vamos unos cuantos con la
voluntad esclavizada por su encanto.
Para la Tuna... y
por doquier despierta alegría y optimismo; las calles, porco antes
desiertas, se animan a su paso; las ventanas nos regalan el tesoro
de sus lindas moradoras...
...Alegría...,
juventud..., optimismo...
Anoche estuvieron
los simpáticos tunos en casa de los señores de Cascón, recientemente
llegados de Béjar.
Fueron recibidos
por los dueños de la casa, que, con su proverbial amabilidad, les
agasajaron y atendieron.
Su bellísima hija
Carmen, toda gracia y simpatía, atendió a los alegres estudiantes en
el lujoso salón. Sus lindos ojos atendían a todo y sus manecitas de
alabastro parecían volar gráciles al ofrecerles dulces finos,
licores y habanos, con que fueron obsequiados.
La ayudaron a hacer
los honores sus amiguitas la gentil Mary Santiago Mirat, llena, como
siempre, de deliciosa gracia, y las muy lindas hermanas Beatriz,
María y Margarita Sexma, multiplicándose por refinar su amable
ayuda.
Después de ejecutar
una selección de su bonito repertorio, se despidieron los alegres
muchachos, no sin antes recibir del señor Cascón un espléndido
donativo.
El señor Ruiz,
presidente de la simpática Tuna, dio por todo las gracias a los
señores de Cascón y todos salieron satisfechísimos de tan cariñosa y
hospitalaria acogida.
Luego marcharon los
simpáticos estudiantes al domicilio de las lindas señoritas Petra y
Natividad Domínguez, obsequiándolas con preciosas piezas del selecto
repertorio, y, con motivo del luto de tan distinguida familia, no
hubo fiesta, recibiendo también un espléndido donativo y quedando
obligadísimos por las atenciones recibidas.
Y sigue la Tuna con
su lindo pasacalle cruzando las calles antañonas de Salamanca,
haciendo revivir su pasado bellísimo y llenándolas de la alegría
juvenil de sus pechos animosos... ¡Juventud... optimismo...!