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Autor:
Anónimo.
Título:
REMITIDO.
TRISTE ES DECIRLO.
Publicación:
Museo Internacional del Estudiante, 2009.
Ver. original:
El Fomento.
Fecha: Miércoles, 9 de abril de 1890, p. 3.
A formar contraste con
el entusiasmo y regocijo que reinaba en los primeros momentos de estar
entre nosotros nuestros queridos compañeros que forman la
Estudiantina Escolar Portuguesa, vino un acontecimiento tan
inesperado como improcedente. Nos referimos al atropello sufrido por los
estudiantes, el cual fue debido, a no dudarlo, a la poca cordura con que
obra siempre la fuerza impropiamente llamada de orden público.
Como el caso ocurrió, creemos innecesario decirlo desde este lugar, por
hallarse en la conciencia de todos, y muy especialmente en la de los
ofendidos, que es a quienes esta cuestión interesa de una manera más
directa; pero como quiera que no todos nuestros lectores tendrán
conocimiento del mismo, y para que vean los autores del vandálico
suceso que obramos con imparcialidad, hemos de decir: que se trataba
solo del tan insignificante como inocente hecho de querer entrar en el
Liceo los estudiantes salmantinos, después de haberlo hecho los
portugueses, sin que valga decir que la oposición nacía de que los
escolares pretendían una introducción abusiva, de lo que es buena prueba
el haberse quedado varios atropellados con las entradas en el
bolsillo, y el que no la tuviera ya comprada, no hubiera sido un
obstáculo invencible para tenerse que separar de sus colegas, el pago de
las mismas; mas nada de esto fue tenido en cuenta, y aprovechándose los
policías de la algazara que produjeron las censuras dirigidas a una
Empresa que antepone su codicia a los deberes de atención, desenvainaron
el sable y montaron el gatillo de su revolver, dirigiéndose a una
multitud de jóvenes, que validos de la prudencia, nada contestaron que
envolviera carácter hostil, huyendo y siendo perseguidos por los
agresores, a quienes llegó a sobrar más miedo que energía,
víctimas del cual cayeron al suelo, y no por obra de ningún estudiante
de los que protestan, que son todos los que allí se hallaban reunidos.
En tal situación, los
escolares volvieron por sus derechos de dignidad y propiedad
vilipendiados, y en vez de hacerlo contestando a la fuerza con la
fuerza, procuraron conseguirlo exponiendo sus ofensas a la primera
autoridad gubernativa de la provincia, y dirigiéndose por calle de la
Rua al Gobierno civil, se encontraron el llegar a este, con el Sr.
Alcalde, Don Florencio Pollo, quien celoso de la tranquilidad de sus
súbditos, y haciéndose eco de las justas pretensiones de aquellos, les
acompañó hasta encontrar al Sr. Gobernador, el que, según referencias de
los mismos escolares comisionados para formular la reivindicación de sus
derechos no respetados, les oyó, dando palabra de que serían atendidos,
y que las correcciones merecidas serían impuestas a los que
desconociendo sus deberes, emplean medios inadecuados para el
cumplimiento de su misión, habiendo podido dar margen con su imprudencia a un conflicto, que hubiera formado una página de luto en la historia de
la por tantos timbres gloriosa ciudad de Salamanca.
Si a las palabras dadas
por el Sr. Torroja, no hubiera que darlas más crédito que el que se da a
las de tantos otros gobernantes que al contestar a los individuos que se
le presentan con alguna comisión, se limitan a decir se hará lo que
se pueda, seria de temer la triste repetición de actos tan poco
agradables, en estos días en que las aglomeraciones de personas han de
ser tan frecuentes: pero los escolares confían firmemente en que han de
cumplirse las ofertas hechas a los mismos, y que no han de verse en la
dura precisión de contestar personalmente a ciertas ofensas inferidas a
la clase en general y en especial a algunas personalidades y que no
decimos en qué han consistido, limitándonos a decir, que constituyen
verdaderas amenazas no condicionales, con la circunstancia de haberse
prevalido el culpable del carácter público que ostenta, aunque
indignamente.
Y para terminar,
diremos, después de dar las gracias más cumplidas al Alcalde y al señor
Gobernador, por el recibimiento que hicieron a nuestros compañeros, como
igualmente a un señor Teniente de la Guardia civil, que intervino en el
tumulto, con carácter verdaderamente prudente y apaciguador, y cuyo
nombre, con sentimiento, no recordamos en este momento, que los jóvenes
escolares no llevan otro fin al protestar en esta forma, que evitar que a la amenaza de hoy siga mañana la ejecución de la misma, y hacer ver a
todos los que este título honroso llevan, que su dignidad debe oponerse
de una manera abierta a pisar más los umbrales de un centro cuya Empresa
les ha faltado a los deberes más elementales, sin duda por no dejarles
ver la ceguedad del interés, mal entendido, que los estudiantes, son
hombres, y que como tales han de defenderse.
UN ESCOLAR.
Salamanca 7 de Abril de
1890.
____
NOTA: Artículo
procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en
el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido
normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma.
Todos los derechos reservados.
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